La cirugía de derivación ventriculoperitoneal drena el exceso de líquido cefalorraquídeo (LCR) del cerebro. El exceso de líquido se desplaza hacia el abdomen y es absorbido por el cuerpo. Esto ayuda a controlar la presión intracraneal para que el cerebro pueda funcionar correctamente.
Cuando se acumula un exceso de LCR dentro del cerebro, se habla de hidrocefalia. Este exceso de líquido puede aumentar la presión sobre el cerebro del bebé. Puede hacer que la cabeza del bebé parezca más grande de lo normal y que las fontanelas parezcan más firmes o sobresalgan.
La cirugía de derivación ventriculoperitoneal se hace en dos pasos. En primer lugar, el médico perfora un pequeño orificio en el cráneo del bebé. A continuación, se coloca un tubo delgado en la cavidad cerebral llena de líquido. Después, el médico introduce un tubo delgado a través de una incisión en el abdomen del bebé hasta llegar al tórax y al cuello. A continuación, ambos tubos se conectan mediante una válvula para formar una derivación. La derivación permite que el líquido se drene en el abdomen.
Su bebé estará dormido durante la cirugía. Por lo general, dura unas horas. Es posible que su bebé tenga que permanecer en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) durante varias semanas o más tiempo después de la cirugía. El médico de su bebé le informará de lo que puede esperar.